Destrozada el alma
Esquivando el dolor
llego a casa y me derrumbo,
no hay momento ni segundo
que no crea en el adiós.
Meditado y reservado
mi lamento suena en vano
la desdicha ha sembrado
solo tristeza y desánimo,
no concibo ya la vida
no creo en el amor
todo lo que quería
inundado se ha quedado
de lágrimas y desconsuelo,
de penosa y mustia desolación.
Dicen, y se que no es cierto,
que el tiempo lo cura todo.
Lo que más he querido y no tengo
lo lloro siempre mientras vivo.
Mi error es vivir en sueños
buscando felicidad
deseando compañía
que me quiera de verdad.
Creí que esta vez sería
me enamoré con sinceridad
sin dejar de luchar por lo que amaba
y no era realidad.
El despertar de esta quimera
no lo puedo soportar
y casi por un momento
mi aliento desvanece
y el futuro con mi amor
desaparece sin poderlo remediar.
(c)Marta Trinidad
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