Fué tan bonito soñar...


Un día tuve un sueño,
era muy niña pero lo recuerdo.

Un príncipe llegaba de lejos en su carroza y me esperaba fuera de mi infernal casa.
Nunca pude verle la cara, pero mi sonrisa era el reflejo de su belleza.
Pasaron años en los que ese sueño se repetía, día tras día, siempre despertaba.
No hace tanto, volvió a mi mente esa fantasía. Pero en esta ocasión logré salir al jardín y montar en el carruaje. No recuerdo ni como era por dentro, ni el color, pero si una luz inmensa que llenó todo de amor e ilusión.
Fui tan feliz. Al fin mi anhelo se hacía realidad. Estaba con ese hormigueo constante en el estómago. No lo sabía o no quería creerlo, pero, me había enamorado.
Todavía sigo en ese vagón. La luz se hace cada vez más tenue pero ahora sí consigo verle el rostro a mi amado infante.
Mi sueño se cumplió. Ha sido tan hermoso.
Tengo que salir del vehículo pero ahora...no sé dónde está la puerta, que habrá fuera. Lloverá o lucirá el sol, estaré despierta siempre o volveré a soñar.
Tengo pánico, no quiero bajar, ...se está tan bien arropada por este faro.
Tengo que despertar, los sueños sueños son, y, nunca se hacen realidad.


(C) Marta Trinidad