Escribir sobre desgracias fue siempre mi destino,
vivirlas, recordarlas y sentirlas mi mayor castigo.
Hoy me pongo frente a ti,
perdonando lo sufrido,
preguntando los porqués,
esperando sin motivo.
Cambia suerte, te lo pido,
no hostigues más este cuerpo desvalido;
pues el tiempo ha merecido más regalos que suplicio.
No condenes a mi alma a sufrir solo lo dañino
llena de esperanza sigo,
no sirve acaso la fe,
no vale la creencia en lo divino,
quiero cambiar contigo
pero esta vez....llévame a buen camino.
Marta Trinidad (C)
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